¿Qué es la vida una quimera? Qué es la vida, una ilusión? Toda la vida es un sueño. Y los sueños.... sueños son.
jueves, 28 de junio de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
Medita
Medita,
medita y medita.
Permite a tu mente concentrarse profundamente en tu propio ser.
Experimenta la calma de tu corazón llenar tu mente, produciendo pensamientos tan poderosos y tan tranquilos.
Recuerda a Dios, aquel ser tan lleno de poder, amor y paz.
Siente como las cualidades de Dios llena tu ser.
Entonces, esas cualidades pasan a ser tuyas, vívelas.
Vuelve lentamente,
Permite a tu mente concentrarse profundamente en tu propio ser.
Experimenta la calma de tu corazón llenar tu mente, produciendo pensamientos tan poderosos y tan tranquilos.
Recuerda a Dios, aquel ser tan lleno de poder, amor y paz.
Siente como las cualidades de Dios llena tu ser.
Entonces, esas cualidades pasan a ser tuyas, vívelas.
Vuelve lentamente,
dejando que todas estas cualidades pasen a ser parte de tu ser, para
siempre.
viernes, 25 de mayo de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
Eternidad
“La eternidad está en nuestras manos.
Vive de tal manera que, cuando te vayas,
mucho de ti quede aún en aquellos
que tuvieron la buenaventura de encontrarte”
Pensamiento
“La persona feliz jamás se afana por poseer mucho,
disfruta plenamente de lo que tiene, en calidad no en cantidad.”
Bernabé Tierno
viernes, 18 de mayo de 2012
No es suficiente....
No es suficiente dar, ni dar con
alegría;
ni tampoco es bastante dar con renunciamiento;
menos, dar con dolor, un poco cada día,
esperando de otros el reconocimiento.
Y no basta —siquiera— el dar por ser virtuoso,
aunque el alma egoísta, aleccionada, calle;
hay que dar, simplemente, como el mirto oloroso
que esparce, sin saberlo, su fragancia en el valle.
Más aún: es forzoso merecer ser donante,
que a través de esas manos diga Dios lo que piensa
y sonría dichoso detrás de la mirada.
El poeta oriental nos pone por delante
la sola realidad de la íntima conciencia,
testigos, como somos, sin ser dueños de nada.
ni tampoco es bastante dar con renunciamiento;
menos, dar con dolor, un poco cada día,
esperando de otros el reconocimiento.
Y no basta —siquiera— el dar por ser virtuoso,
aunque el alma egoísta, aleccionada, calle;
hay que dar, simplemente, como el mirto oloroso
que esparce, sin saberlo, su fragancia en el valle.
Más aún: es forzoso merecer ser donante,
que a través de esas manos diga Dios lo que piensa
y sonría dichoso detrás de la mirada.
El poeta oriental nos pone por delante
la sola realidad de la íntima conciencia,
testigos, como somos, sin ser dueños de nada.
K
GIBRAN
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