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Mostrando entradas de septiembre, 2011

INVENTARIO GALANTE

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INVENTARIO GALANTE *** Tus ojos me recuerdan las noches de verano, negras noches si luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo negro y bajo. Tus ojos me recuerdan las noches de verano. Y tu morena carne, los trigos requemados, y el suspirar de fuego de los maduros campos. Tu hermana es clara y débil como los juncos lánguidos, como los sauces tristes, como los linos glaucos. Tu hermana es un lucero en el azul lejano... Y es alba y aura fría sobre los pobres álamos que en las orillas tiemblan del río humilde y manso. Tu hermana es un lucero en el azul lejano. De tu morena gracia de tu soñar gitano, de tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Me embriagaré una noche de cielo negro y bajo, para cantar contigo, orilla al mar salado, una canción que deje cenizas en los labios... De tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Para tu linda hermana arrancaré los ramos de florecillas nuevas a los almendros blancos, en...

PLANETA

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Hechizo

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Hechizo * Esta noche el silencio es extraño... se calló el viento, se calmó la lluvia, se apagó el fuego. Hasta el frágil murmullo de las hojas al caer, parece discreto. ** Esta noche es un pequeño cuento de invierno, una magia tierna e inesperada, que cubre de promesas blancas, la cima de la nostalgia. Esta noche vuelan alas doradas, anunciando canciones de paz en el alma. ** Bajo las estrellas arden fuegos inocentes de colores ardientes. Se llenarán tus manos de exuberantes promesas, y viajarás por esas nubes encantadas, que impaciente, sueñas. ** Esta noche, la paz rozará tus párpados cansados, robará un beso a tus sedientos labios, guiará tus pasos hacia un sendero de sueños inéditos. ** En esta noche hechicera, ya no existirá ni el infame dolor del engaño, ni la insidiosa sombra del pasado, ni la tristeza del sueño acabado. ** ...

El Planeta llora

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Mientras nos entretiene la frívola carrera por la vida, jadeando metas a veces inútiles, sordos y ciegos frente a los latidos d el planeta y su arritmia terminal, ocurren instantes de vergüenza. Llora el planeta desde rincones perdidos llantos verdaderos El llanto se ahoga con el ruido de los vehículos, con la música enlatada, con la propaganda para vender lo invendible. El quejido de los más débiles, a pesar de ser susurro en este lado d el mapa, es un ensordecedor detonante directo al corazón. Y me pregunto hasta cuándo la otra parte d el planeta hará la parodia d el divorcio. Llora el planeta , mientras unos pocos farsantes d el poder se dedican a destrozarlo. Con la sutileza conque llega una noticia de pap el , con su rumor apenas de lo que debería dejarnos realmente sordos, hoy escribo, avergonzada de estar en esta mitad, a salvo de la locura, el horror y la...

Pinturas

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Haz como el sol

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No te aferres al pasado ni a los recuerdos tristes. No abras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos. Lo que pasó, pasó... De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto, y camina de frente, sin mirar atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pasó. Vamos, levántate... porque la luz del sol está afuera! 

Lazo

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Atardecer

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Reto Almz

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Estrellas

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Calido

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Perfume de mujer

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Reto 5 de Septiembre

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Oriente

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El violin

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Sedución

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El vestido

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Historia

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¡Ay primavera, primavera suave! Érase una mujer que compartía el humus de la tierra, la armonía, el árbol fácil y el nidal del ave. Érase una mujer como una llave con la que abrir un mundo de alegría, una mujer, fugaz sabiduría, pacífica guerrera, beso en clave. Y érase un hombre así, de todas suertes hombre y señor, total naturaleza, puño gigante, lumbre de mil muertes, abismo terminal, conciencia ilesa, con el llanto interior, porque eran fuertes   sus ojos de metal color tristeza Autor: Griselda Álvarez Ponce de León . . 

Situación

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Se hizo tarde. La lucidez protege de la desolación. Se hizo tarde para emprender el viaje hacia el conocimiento liberador. Somos siervos de los artificios inventados por nosotros mismos. Siervos de máquinas, de imágenes sustitutivas del mundo, de raudales energéticos hurtados al cosmos. Nos infecta el afán de poder, el ansia de dominar sin merecimiento. Sin embargo... a veces... se oyen llamadas truncas, ecos de grandes luces, anuncios de desgarraduras celestes. Adviene la nostalgia inexplicable de lo perdido sin haberlo tenido, de lo nunca vivido. La multiplicidad ahoga. Se pertenece a la multitud, a lo relativo, a lo virtual, a lo ilusorio. Sin embargo... se escucha, de pronto, fluir en uno mismo el manantial secreto, se respira un súbito perfume, se aprende, mirando las olas, la fuerza de alzarse, de romper y volver a levantarse intacto. ¡Buscar la piedra ardiente, seguir el árbol caminante, cantar a las torres del viento llenándose de los helechos colgantes! Pero ¿no será...